A veces servimos para algo

Lunes, 28 de Enero de 2013 por monstresdecameva

Muy a menudo pienso y digo que un documental puede hacer muy poco o nada para cambiar el mundo o, simplemente, para ayudar a alguien. Me equivoco.

Efectivamente, nosotros solos, los que hacemos documentales, poco podemos hacer. Pero es que no estamos solos, trabajamos con más gente: los que aparecéis en los documentales, los que los veis, los que los difundís en redes sociales, los que los programáis en televisión, los que habláis de nuestros temas en casa, con los amigos, en el bar. Y los que actuáis.

“Els monstres de ca meva” se estrenó a principios 2010 en IB3, la televisión de Baleares. Lo vio bastante gente en ese momento, y mucha más gente después, en todo el mundo, gracias a la decisión de colgarlo en Internet de manera gratuita. A día de hoy siguen siendo muy numerosos los visionados y su uso por universidades de todo el mundo, grupos de víctimas y espectadores en general.

A finales del mismo año, después de ver “Els monstres de ca meva”, alguien de Save the Children a quien no conozco, le contó a una periodista de TV3 que existía este documental. A raíz de eso, salimos en el informativo de TV3 y en el programa Millenium, y recibimos la llamada de Eduard Sanjuán, director del “30 Minuts” para hacer una versión específica del documental para su programa.

Por aquel tiempo, Enrique Pérez Guerra, uno de los protagonistas de “Els monstres de ca meva” y ya gran amigo, había publicado una carta en un periódico local, hablando del tema de los abusos. A raíz de esa carta, se presentó en su trabajo un sacerdote mayor, que tenía una espina clavada: aseguraba que el párroco de Can Picafort, Pere Barceló Rigo, había cometido abusos, presuntamente, contra varias niñas. Y no quería morirse sin hacer algo. Ese sacerdote le habló a Enrique de un catequista, que hacía 13 años había sido testigo de cómo el párroco abusaba de una niña. El catequista denunció en su momento los hechos ante la Guardia Civil, pero la niña negó los abusos. La fiscalía archivó el caso por falta de pruebas. El catequista también se quedó con una espina clavada.

Pasaron los años, la conciencia social sobre los abusos y el dolor de las víctimas aumentó. Aparecieron asociaciones para ayudarlas, entre ellas la Red de Ayuda a Niños Abusados (RANA). Nosotros hicimos el documental. Y en ese momento otra chica acudió a RANA, contando que había sufrido abusos por parte del párroco. RANA actuó discretamente y se puso en contacto con el Obispado.

Enrique Pérez Guerra nos contó cómo estaban las cosas, justo cuando preparábamos la versión de “Els monstres de ca meva” para TV3. Y quiso presentarnos al catequista, para que le propusiéramos participar en el documental. Para mi sorpresa, era Mateu Ferrer, periodista del Diario de Mallorca, con el que yo había coincidido en tertulias de radio, y por el que sentía gran respeto y aprecio. Mateu estaba dispuesto a hacer algo, y a no consentir que las cosas siguieran así. Quedamos con él. Me acuerdo mucho de una frase que dijo: “na Marta está fent això, i jo no estic fent res” (Marta está haciendo esto y yo no estoy haciendo nada). ¡Y vaya si acabó haciendo! La secuencia del documental en la que Mateu y Enrique hablaban del caso, fue uno de los momentos clave de esta historia.

La versión de “Els monstres de ca meva” para el “30 minuts” se llamó “Els monstres de casa meva”. Cuando se emitió, pocos medios se hicieron eco del caso de los presuntos abusos del párroco de Can Picafort. El primero fue un diario digital, “La Veu de Mallorca”, que lo contaba con mucho más detalle todavía que nosotros. Televisió de Mallorca también dio una amplia difusión a la noticia. Más tarde, se fueron incorporando otros medios. El obispado inició una investigación canónica y apartó a Pere Barceló Rigo de la parroquia.

Lo que cuento a partir de ahora, lo sé desde hace muy pocos días.

Una chica que vivía en Barcelona, escuchó en la radio el caso del párroco de Can Picafort. Vio el documental. Contactó con RANA. Declaró que ella también había sido abusada.

La chica cuyos abusos presenció Mateu se enteró de la destitución del párroco. También vio el documental. Finalmente, rompió su silencio. Recibió el apoyo de su familia. Contactó con Mateu que, emocionado, se sacó la espina que tenía clavada desde hacía 15 años. Y en ese gesto, esa chica valiente, dio sentido a nuestro trabajo.

Querida amiga, ya no volveré a decir que nuestro trabajo no sirve para nada. Gracias. Muchas gracias.

Esa chica valiente denunció al párroco y, además del proceso canónico, se abrió uno penal en el que se imputó a Pere Barceló Rigo por presunta violación. Dos chicas más también denunciaron que el párroco abusó de ellas, y un testigo más, que en su momento negó conocer los abusos, se retractó y los admitió. Pocas semanas después, el Tribunal Eclesiástico condenó al ex párroco por abusos y le expulsó del sacerdocio. Es el primer caso en España en el que se aplica la doctrina de “tolerancia cero” marcada por el Papa Benedicto XVI, para hacer frente a las numerosas denuncias por pederastia.

Para que el mundo cambie, hace falta mucha gente. En este caso, han intervenido muchas personas, que dieron su testimonio, su apoyo, su ayuda, sus palabras, sus acciones, su perseverancia, su confianza. Es una maravilla ver el resultado del trabajo en equipo. Os damos las gracias a todos, por dejarnos formar parte de este equipo.

Marta Hierro

Si quieres ver la versión del documental que hicimos para TV3, entra aquí.